El plástico nos rodea, nos invade. A día de hoy es prácticamente imposible no encontrar artículos de plástico en las situaciones más cotidianas de nuestra vida. Y aunque la idea de imaginar un mundo sin plásticos pudiera resultar de locos, no hace tanto tiempo en que nuestro planeta fue así. De hecho, el uso masivo de plásticos no comenzó hasta la década de 1950.

Hasta hace unas décadas era normal en nuestro país el usar compresas o pañales de tela, comprar refrescos en botellas de vidrio retornables, o ir al mercado con la canasta de mimbre. Nunca es tarde para hacer autocrítica sobre aquello que podemos mejorar y dar un paso atrás si vemos que no caminamos por la senda correcta. Lo que sí es imposible es obviar el impacto del plástico es nuestra vidas.

 

Hace años apareció este impactante corto que nos invita a reflexionar sobre el mundo que estamos construyendo por no ser capaces de renunciar al uso del plástico y a un consumo responsable.

 

Las ventajas del plástico

El principal problema del plástico es la conveniencia de su uso. Debido a sus propiedades es un material muy cómodo de usar, y lo que es más importante, su fabricación es muy barata, por lo que las grandes empresas no dudan en utilizarlo de manera masiva. Las principales ventajas del plástico, aparte de su bajo coste, son su bajo peso, gran resistencia, y flexibilidad.

Sus inconvenientes. La cara oculta

El gran mal del plástico es el daño que está haciendo al planeta y los seres vivos que lo habitan. Existen graves problemas relacionados con el uso del plástico. Muchos plásticos se fabrican utilizando materias primas que no son sostenibles, como es el petróleo o el gas. Para combatir este problema, cada vez son más los plásticos fabricados a partir de componentes biológicos, llamados bioplásticos, pero estos tampoco están exentos de críticas. Otro gran mal de los plásticos son los aditivos que se utilizan en muchos casos y que son dañinos para la salud. Y por último, cada vez somos más conscientes de los microplásticos, pequeñas partículas de menos de 5mm, que no son filtradas durante la etapa de reciclado, y que llegan a ríos y mares, introduciéndose poco a poco en la cadena alimentaria.

Algunos datos sobre el impacto del plástico

  • Un solo uso. La mayor parte del plástico se emplea para fabricar productos desechables, en su gran mayoría de un solo uso. Alrededor del 30% del plástico del mundo se usa como material de embalaje o envasado. Una cifra escalofriante.
  • El 4% del petróleo y el gas del mundo se emplean en la fabricación de plásticos.
  • Bioplástico (plástico de origen vegetal) no significa que sea biodegradable
  • Los plásticos biodegradables realmente sólo se pueden descomponer bajo circunstancias muy específicas y en plantas de reciclado muy concretas. La mayoría acaban mezclados con el resto de plásticos.
  • Debido a la poca transparencia en las leyes regulatorias, es muy difícil comprobar los aditivos que se emplean en la fabricación de plástico, y por tanto medir las terribles consecuencias para el planeta y la salud de los seres vivos.
  • Los microplásticos (trozos de plástico menores a 5mm) pueden producirse de la rotura de trozos más grandes de plástico o a menudo las empresas directamente los emplean cuando fabrican ciertos productos como prendas textiles o productos de higiene. Estos plásticos diminutos van a parar a ríos y mares y acaban formando parte de nuestra cadena alimentaria.
  • Tiempo de descomposición muy elevado. Una botella de plástico puede tardar 500 años en llegar a descomponerse totalmente

Tiempo de descomposición

 

Cuando hablamos del tiempo de descomposición de un producto nos referimos al tiempo que este material tarda en descomponerse en ambientes naturales debido a la acción de plantas, animales, microorganismos y hongos. Si por ejemplo lo mantuviéramos protegido del medio ambientes, puede incluso que no llegaran a descomponerse en miles de años.

¿Existe una solución?

 

La solución al uso masivo de plástico es sencilla y pasa por rediseñar y eliminar su uso. La mayoría de los productos diseñados con plástico, como son botellas de plástico o bolsas, pueden sustituirse por productos fabricados con otros materiales, botellas de acero o vidrio y bolsas de tela. Usar cepillos de dientes de madera en vez de cepillos de plástico. Pañales y compresas de tela en vez de reutilizables. En aquellos casos en que no sea posible evitar su uso, debemos optar por utilizar materiales biodegradables con el menor tiempo de descomposición. Por ejemplo usar una caja de cartón para un envío, puede reducir enormemente el tiempo de descomposición del material. Pensemos que si usáramos un envoltorio de plástico, este tardaría más de 150 años, frente al año que tardaría en descomponerse la caja de cartón.

  

Un cambio de mentalidad

 

Acabar con este problema implica un cambio en nuestra forma de pensar y de hacer las cosas. Requiere un pequeño compromiso y una actitud de cambio para revertir el problema. Para evitar el uso de productos desechables es necesario prever nuestras acciones. Por ejemplo tener siempre a mano bolsas de tela reutilizables, o una botella de vidrio para el agua.

 

Terminar con el uso del plástico sería muy fácil si se tomaran medidas legales para eliminar su uso. Pero mientras esto no ocurra, está en nuestras manos reducir su consumo y concienciar a los demás para que hagan lo mismo. 

 

 

Más datos sobre el plástico

 

Estudio completo sobre el plástico y la salud del Centro para la Ley de Medioambiente internacional en Inglés. Resumen en español

Datos sobre el plástico proporcionados por Greenpeace.

Empresas que utilizan más plásticos en sus productos cosméticos según Greenpeace.

Estudio en PDF de Greenpeace sobre la contaminación por plásticos, su impacto y posibles soluciones.

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