En un mundo donde la conciencia ambiental y la búsqueda de prácticas más saludables están en aumento, la higiene natural infantil emerge como una alternativa fascinante pero a menudo pasada por alto. También conocida como «elimination communication» en inglés, esta práctica no es ninguna novedad, sino más bien un retorno a métodos más naturales que se utilizaban antes de que los pañales desechables se pusieran de moda. En este artículo, exploraremos qué es la higiene natural infantil y cómo puede ofrecer grandes beneficios a bebés y madres, al tiempo que proporcionamos consejos prácticos sobre cómo ahorrar en pañales y evitar las molestias asociadas con las rojeces del pañal.
¿Qué es la Higiene Natural Infantil?
La higiene natural infantil, también conocida como Elimination Communication (EC), es un enfoque que busca responder a las necesidades del bebé para evacuar de una manera consciente y sin depender exclusivamente de pañales. Este método implica observar las señales que el bebé emite cuando necesita hacer sus necesidades y responder de manera oportuna y respetuosa.
Lo que haremos será interpretar estas señales y colocar al bebé en el orinal en posición de ranita, favoreciendo la relajación de los músculos excretores de manera que facilite el hacer pipi y caca en ese momento.
Aunque puede sonar extraño al principio, muchas madres que practican la higiene natural infantil encuentran que fortalece el vínculo entre ellas y sus hijos, además de tener beneficios ambientales y económicos.
Beneficios de la Higiene Natural Infantil:
1. Salud y confort del bebé:
Al permitir que el bebé elimine sus desechos de manera más inmediata, la higiene natural infantil puede ayudar a prevenir problemas como la irritación del pañal y las molestas rojeces. Al estar más conscientes de las señales de su bebé, los padres pueden actuar de manera proactiva, brindando comodidad y bienestar a su pequeño.
2. Fortalecimiento del vínculo con tu hijo:
La higiene natural infantil fomenta una conexión más estrecha entre padres e hijos. La observación constante de las necesidades del bebé crea un diálogo silencioso y fortalece la comprensión mutua. Este método involucra a los padres y madres de una manera más activa en el cuidado de sus hijos, promoviendo una relación más profunda y afectuosa.
3. Sostenibilidad Ambiental:
Uno de los aspectos más destacados de la higiene natural infantil es la reducción del impacto ambiental. Menos pañales desechables significan menos residuos en los vertederos, lo que contribuye a la sostenibilidad del planeta. Además, la higiene natural infantil puede reducir la necesidad de productos químicos y materiales sintéticos presentes en los pañales desechables.
4. Ahorro Económico:
La reducción del uso de pañales desechables equivale a un ahorro significativo a lo largo del tiempo. Los pañales son un gasto constante en la crianza de un bebé, y la higiene natural infantil ofrece una alternativa que no solo es amigable con el medio ambiente sino también con el bolsillo de los padres. Si además compaginas este método con el uso de pañales de tela reutilizables, puedes llegar casi a prescindir de los pañales desechables.
Cómo practicar la higiene natural infantil:
1. Identifica los patrones de tu bebé:
Es común que los bebés desarrollen patrones que repiten a la hora de realizar sus necesidades. Por ejemplo, la mayoría de los bebés no suelen orinar ni defecar mientras duermen. Observando estos patrones puedes adelantarte y poner al bebé en el orinal en posición de ranita cuando sientas que es su momento. Un consejo es ponerlo en el orinal cada vez que se despierte, ya sea después de dormir toda la noche o después de cada siesta.
2. Escucha las señales de su cuerpo:
A veces el sonido de los gases o de una ventosidad puede indicarte que tu bebé va a hacer caca. Así que si escuchas sonar las tripas de tu bebé o sientes que se le escapa algún pedo, prueba a colocarlo en el orinal y déjale un minuto o dos para ver si realmente tiene ganas o era una falsa alarma. Piensa que al colocarlo en la posición de ranita, estarás favoreciendo que realice la deposición.
3. Dale la oportunidad siempre que puedas:
No se trata de desvestirlo y colocarlo en el orinal cada 5 minutos. Pero sí que es cierto que cuantas más oportunidades le des para usar el orinal, menos probabilidades hay de que haga sus necesidades en el pañal. Puedes probar cada hora u hora y media, o depende de lo que estéis haciendo en cada momento. Si usas ropa cómoda que sea facil de desabrochar rápidamente por la zona genital, mucho mejor. Hay bebés que lo pasan mal cada vez que los cambias de ropa, así que la idea es intentar que puedan usar el orinal sin molestarles mucho cada vez que los desvistes y vuelves a vestir.
4. Trucos que ayudan a que orine:
Al igual que ocurre con los adultos, si tu bebé escucha agua corriendo, es probable que le entren más ganas de hacer pipí. También hacer algún sonido tipo «sssshhhhhhh» mientras está en posición de ranita puede ayudarle a comenzar. Además si haces este sonido cada vez que usa el orinal, puede acabar asociando el sonido con el momento de hacer pipí y facilitar que ocurra en futuras ocasiones.
5. No lo fuerces:
Si cuando está en el orinal, tras un minuto o dos, ves que no hace pipí, no lo fuerces, prueba más adelante. También te podrás dar cuenta de si es el momento o no, dependiendo de cómo de mojado esté su pañal. Si tenía un pañal nuevo hace una hora, y ahora está lleno, es probable que acabe de hacer pipí en el pañal y ya no tenga ganas de volver a hacer pipí en el orinal. Es cuestión de práctica pero con el tiempo acabarás dandote cuenta de cuando es el momento y cuando no.